viernes, 21 de diciembre de 2007

Masajes en el Finlay



Como cumplía años ese día decidí darme a mí mismo un regalo. Ya lo había visto en los anuncios del periódico hace tiempo. En Garmen, frente al parque Finlay, hay chicas que dan masajes.

Al acercarme a la puerta no tuve necesidad de tocar, ya que una chica vio mi intención de entrar y me atendió muy amable. Me preguntó si ya había venido antes, y le dije que no.

Me dijo -señalando a sus compañeras- "Nosotras tres estamos disponibles para hacer masajes ¿A cuál escoge?". Yo le dije: "A usted".

Me condujo a la habitación donde hacen masajes y me dijo "Puede poner su ropa aquí, ya vengo". Quedé indeciso por un momento, pero decidí quitarme la ropa, menos los boxers (soy un poco tímido). Cuando ella llegó me dijo "Acuéstese en la cama. Boca arriba o boca abajo, como usted quiera... Y puede quitarse los boxers". Yo le respondí: "Prefiero no hacerlo". Me puse boca abajo y ella empezó masajeandome los pies hasta llegar a la espalda.

Para ser sincero, el masaje no me pareció la gran cosa. Yo había llegado con la intención de relajarme, pero en lugar de eso estaba algo tenso, debido a la novedad de la experiencia.

Cuando ella llegó a mis glúteos (nalgas, para los nacos) casi me arrepiento de no haberme quitado los boxers, ya que cerca de esa zona encontré más placentero el masaje, aunque no estaba excitado.

Había pagado L. 200 por adelantado, pero al terminar el masaje ella me preguntó si quería un "especial" por L. 100 más. Me dijo que el "especial" consistía en un masaje en el pene y que podría eyacular si quería. Yo le dije "No, gracias".

Me tomé una ducha fría y me fui con la sensación de no haber obtenido el valor que esperaba por mi dinero.

¿Por qué razón?

El masaje me pareció muy superficial. No me llegó a relajar.

Para masturbarme prefiero hacerlo yo solo, en vez de que me lo haga una mujer desconocida.

Por cierto, leí un rótulo que decía "No haga proposiciones". Entiendo que no es bien visto que los clientes pidan sexo. (No es eso lo que buscaba de todos modos).

1 comentario:

David Morán dijo...

Ya sabes lo que dicen de este tipo de negocios.


300 Lempiras la masturbada asistida, vaya, mejor se queda uno con la playboy del mes.

Saludos.